Blog | January 2, 2019

2019 un nuevo año.

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El inicio de un nuevo año moviliza distintas emociones y las pone a flor de piel.

Puede que este sea un buen momento para reflexionar acerca de las metas alcanzadas conforme a lo esperado, como también sobre aquellas cosas que no se lograron para aprender de los errores. Esto permitirá corregirlos y encausar las acciones hacia la concreción de los objetivos.

Generalmente se desea que las condiciones en las relaciones, la economía, el trabajo, mejoren. Existe la esperanza de que el nuevo año traiga consigo nuevas posibilidades.

Vista la realidad con estos ojos nos regala una cuota de optimismo que puede durar el tiempo que tarda el ir recogiendo logros.

Es importante pues que cada uno genere acciones que propicien los resultados que espera.

Lo primero y fundamental es precisar el objetivo, o sea qué es, desde la forma más clara y específica posible, lo que se desea conseguir.

Muchas veces se distrae tiempo y energía en reafirmar lo que no se quiere; por ejemplo: “no quiero estar solo”, “no quiero que me engañen”, “no quiero trabajar los fines de semana”, “no quiero engordar”.

Con las formulaciones negativas del objetivo, este queda circunscripto al campo del problema. Sin embargo, pensar en lo que uno quiere direcciona las acciones hacia una manera ágil y segura de actuar.

De este modo, la intención puede convertirse en una acción, que a la vez conducirá al logro del resultado.

La planificación del objetivo permite ir colocando una a una las piezas necesarias para construir aquello que se desea obtener.

Ayuda a averiguar lo que realmente se quiere, si aporta beneficios y cual es la forma más operativa para conseguirlo.

Describir la meta con puntos concretos permite moverse hacia ella con cierto margen de control, desde la propia responsabilidad y durante todo el tiempo hasta el final.

Distribuir el proyecto hacia el objetivo total en pequeñas etapas ayuda a persistir, ya que muchas veces las personas fácilmente se desaniman delante de unos objetivos que no están divididos en unidades parciales bien calculables y fácil manejo, porque el trabajo aparece como una montaña delante de uno.

En el camino hacia el logro pueden encontrarse dificultades. Una forma de allanarlas es preguntarse qué puede hacer de antemano para evitarlas, cuáles son los recursos, cómo puede hacer para que estas estén a su disposición cuando se enfrenta al obstáculo. Esto ayuda a adelantarse al problema agrandando el espacio de la solución.

Estar abierto al cambio, permitiéndose flexibilizar la conducta todas las veces que sea necesaria, brinda la oportunidad de repetir los éxitos y darse cuenta de aquellos comportamientos que no contribuyen a mejorar el trabajo, la economía, las relaciones, sino que da un sabor amargo que coloca los sueños en un callejón sin salida.

Roberto Urbieta es ampliamente conocido en el Paraguay como Emprendedor Social, Empresario, Educador, Fundador, Impulsor y activo Miembro del… About the author